lunes, 22 de abril de 2013

PAULO FREIRE - Educación como práctica de la libertad

De los pensadores a nivel mundial, el único latinoamericano precursor de principios educativos ha sido Paulo Freire. Este educador brasileño tuvo que radicarse en varios países, luego de su exilio. Vivió en Estados Unidos donde se creó un instituto de observación educativa que lleva su nombre. Hoy en día, el enfoque crítico sigue siendo considerado dentro de las carreras asociadas a la educación de postgrado, sobre todo en Europa. La relevancia de este crítico radica en dos de sus ideas fundamentales, que ayudaron a fundar esta enseñanza.


Esta “pedagogía crítica” proviene de los problemas que tuvo Freire durante su vida, sobre todo por sus raíces provenientes de un estrato socioeconómico bajo. Él comienza a preguntarse y a reflexionar por esta relación de dominador – dominado que ha existido durante lo largo de la historia. La manera en que nos organizamos como sociedad se funda sobre la relación de poder, y como una persona la ejerce sobre otra. Descubre que esta relación se ha naturalizado en el diario vivir, siendo natural para las personas que alguien les ordene, es decir, que tenga más poder que ellos, existiendo constantemente una relación asimétrica.

Pero, Freire cree que los seres humanos somos seres culturales, ya que nada es natural y todo es modificable. Entonces, piensa que este poder no es que lo tengan algunos pocos, sino que existe y todos podemos ejercerlo, el problema es que ha sido manejado de forma desigual. Sin embargo, no necesariamente esta relación natural, de dominador – dominante, puede ser modificable. Como por ejemplo, la estructura vertical del profesor y el estudiante que podría distribuirse de otra manera, quizá de forma horizontal, ya que finalmente son ellos, los alumnos, quienes están aprendiendo. Lo que sucede es que el dominante favorece la acción del dominador, pues si una persona domina a otra es porque ese otro lo permitió.

Asimismo, ocurre cuando nos encontramos con personas que no permiten este dominio. En este caso, estamos en presencia de otra de las ideas importantes de Freire, y es que los individuos aún toman conciencia de sí. Él cree que, las personas se liberan y emancipan cuando toman conciencia, es decir, cuando tomo conciencia que estoy involucrada en una relación de poder, puedo darme cuenta del error que estoy cometiendo, y ese es el primer paso para tener conciencia. En la educación los estudiantes viven oprimidos con estas relaciones inequitativas y desiguales entre el profesor – estudiante, donde ejercen presión sobre ellos. Así, se produce lo que Paulo Freire denominó “educación bancaria”, ya que la enseñanza no está haciendo nada por liberar a la personas y emanciparlas. La educación debe servir de herramienta para salir de la pobreza, pues cuando las personas tomen conciencia de sí, su realidad se transforma.


“Eso es lo que nos lleva, por un lado, a la crítica y al rechazo de la enseñanza “bancaria”, por el otro, a comprender que, a pesar de ella, el educando que está sometido a ella no está predestinado a perecer…”




La aplicación de sus principios se fundan en su trabajo inicial con personas adultas, a las cuales les pregunta ¿qué es lo que desean escribir?, a lo que ellos le responden que quieren saber cómo se escribe el nombre de su jefe. Esto le llama totalmente la atención, se da cuenta que existe una gran sumisión en estas personas, y que la educación es la fuente para liberarlos.
Podemos rescatar que esta pedagogía parte de la relación de opresor – oprimido, es decir, la relación de poder, además de la revelación de la conciencia, la transformación o emancipación, y también la manera en que el aprendizaje debería ayudar a estas propuestas, para que así las personas tengan el incentivo de por ejemplo, escribir no solo el nombre de su jefe, sino el de sí mismo como forma de reconocerse y tomar conciencia de su propia persona.







“Es preciso, sobre todo, y aquí va ya de esos saberes indispensables, que quien se está formando, desde el principio mismo de su experiencia formadora, al asumir también como sujeto de la producción del saber, se convenza definitivamente de que enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las posibilidades de su producción o de su construcción”.